Nacimiento en la calle Real
El
mandil que envolvía el cuerpo joven de Francisca se sostenía, apenas, a su
cintura grávida. Le costaba caminar, no
era fácil inclinarse para volver a encender las ramas de brezo que iluminarían
la cocina en la casa de la calle Real No. 12 en Portilla de Luna.
Los
pies le dolían, encerrados en las madreñas y sus ojos estaban ansiosos por ver
el rostro de su hijo. Presintió que muy
pronto lo vería.
Miró
por la pequeña ventana el cielo magnífico, limpio y azul. No nevaba ni soplaba el viento, ese día era
un regalo de Navidad.
Aquella
tarde sintió la primera punzada de dolor y llamó a su madre, quien la
acompañaría en la espera junto a su esposo.
La mañana del día siguiente, 27 de diciembre de 1906, a las seis, cuando
todavía las estrellas no se habían guardado nacía José, mi padre.
27 de diciembre de 2020